La eficiencia energética dentro del sector industrial: retos y oportunidades

La eficiencia energética se ha convertido en uno de los ejes principales sobre el cual, empresas y gobiernos apuestan hacia un modelo energético más sostenible. Un modelo que brinda oportunidad a una nueva estrategia mundial para el desarrollo; una estrategia que viene bien marcada, apoyada y respaldada por los Estados miembros de la UE.

Gracias a la innovación tecnológica de los últimos tiempos y la inversión en I+D, la eficiencia energética está experimentando cambios a diferentes escalas; cambios que, para nuestra industria va a suponer importantes retos para afrontar-confrontar en las próximas décadas.

Desde la perspectiva jurídica y legal, a principios del mes de abril, el Congreso de los Diputados aprobó el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Este proyecto de Ley, desarrollado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, tiene por objeto asegurar el cumplimiento, por parte de España, de los objetivos del Acuerdo de París, adoptados el 12 de diciembre de 2015.

Esta normativa, de ámbito y enfoque multidisciplinar, desarrolla objetivos y obligaciones para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la descarbonización de España, la potenciación de las energías renovables y la eficiencia energética, la movilidad sostenible y la adaptación a los efectos del cambio climático.

Centrándonos en la eficiencia energética, las disposiciones legales que lo regulan, son mecanismos, que en parte, como bien sabemos, buscan: proteger el medio ambiente mediante la reducción de consumo energético y por tanto en huella de carbono, y por ese motivo, el Artículo 7 de Eficiencia energética y rehabilitación de edificios, establece que: “… Los materiales de construcción utilizados tanto en la construcción como en la rehabilitación de edificios deberán tener la menor huella de carbono posible a fin de disminuir las emisiones totales en el conjunto de la actuación o del edificio..”.

A ese respecto, el Real Decreto 56/2016, en lo referente a auditorías energéticas, establece que aquellas empresas que tengan consideración de grandes empresas, con más de 250 personas empleadas o con un volumen de negocio que exceda los 50 millones de euros, deberá someterse a una auditoría energética cada cuatro años a partir de la fecha de la auditoría energética anterior.

Existiendo esta obligación, y siendo que los criterios a tener en cuenta en dichas auditorías están directamente ligados con tipos de consumos de energía y los costes de ciclo de vida, junto a que las grandes empresas sólo suponen el 0,17 % de las empresas en España, según datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, resulta evidente que, para el cumplimiento de los objetivos establecidos por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, es necesario ampliar el ámbito de aplicación del R.D. 56/2016 para que las nuevas medidas sean exitosas.

A modo de conclusión, y a pesar de que la nueva Ley demuestra estar a la altura de los Acuerdos de París de 2015, debemos hacernos algunas preguntas:

Para lograr cumplir el objetivo de neutralidad climática para el 2050: ¿qué cambios estructurales dentro de nuestras industrias debemos hacer para que los mecanismos legales sean los más factibles en materia de eficiencia energética?

Respecto a las auditorías de eficiencia energética: ¿son factibles y eficaces los criterios de exención y de ámbito de aplicación?

Desde la perspectiva medioambiental ¿son validos los criterios de volumen de negocio y de número de empleados? O ¿debemos incluir más criterios ambientales, como: las emisiones que genera una industria, o si es una actividad potencialmente contaminadora?

 

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Fuentes:

 

Abderramán El-Hachem

Senior EHS legal Consultant – Red-on-line

 

 

 

Ivan Rabal Munoz 

EHS Legal Consultant – Red-on-line